He de confesar que nunca ví "La Cocina de Chepina" (creo en gran parte se debió a que el programa pasaba cuando era muy pequeña y ni siquiera alcanzaba a llegar a la estufa cuando lo transmitían, pero quién sabe, si en mí hubieran estado los dotes culinarios desde pequeña, igual y me habría entretenido verlo! jeje), tampoco me quedaba viendo los espacios de recetas en "Venga la Alegría" u "Hoy" (sí, estimado lector, conozco esos programas...) en algún día decembrino de vacaciones. Cuando el personaje de Tita en "Como Agua para Chocolate" explica las mil y un recetas mexicanas que hacía en su cocina (¡y es que preparaban platillos ultra elaborados aparte!), a mí me sonaba a un mundo paralelo, totalmente nuevo y diferente al mío. En misiones o al preparar la Media Cena, yo era feliz si tenía una tarea sencilla como desmenuzar pollo, hacer salsa, arroz, ponerle mostaza o mayonesa al pan, etc, etc.
Mi punto ES: ¡No soy amante de la cocina! y por lo mismo nunca desarrollé habilidades extraordinarias en ella, a diferencia de varias de mis amigas que...mis respetos!. Claro, sé hacer quesadillas, sandwiches, huevos, casi cualquier cosa que venga en lata, sopas instantáneas y la nunca bien ponderada tarea de servir cereal con la cantidad exacta de leche para que quede perfecto. Jajajajaja, ¡deben admitir que al menos soy honesta ante mis limitaciones como chef! jeje
En realidad nunca había tenido necesidad de cocinar como tal. Como les cuento, en misiones usualmente alguien sí era "top chef" y daba instrucciones precisas de cómo hacer comida (además de que obviamente los platillos que hacíamos no eran nada del otro mundo, ustedes saben, misiones! jajaja), cuando estuve en Georgetown teníamos servicio de comedor 3 veces al día (si alguien me pregunta qué es lo más cercano al paraíso terrenal, es ESO!) y en mi casa pues ya les relaté qué es lo que preparo para los hunger pangs. Pero no contaba con que estando por aquí...sería necesario cocinar, al menos de vez en cuando.
Víctor, otro de los chavos mexicanos y yo, decidimos que, ¿por qué no? los domingos cocinaríamos algo un poco más elaborado y que reclamara más ingredientes que pan, jamón y queso (él también está de acuerdo en que las quesadillas son un platillo de alto gourmet jeje).
Cabe destacar que el reto de la cocina danesa empieza desde el momento que uno pisa el "super" para adquirir los super ingredientes. ¿por qué? pues...por que uno no entiende NADA.
Ejemplo 1: Para el cumpleaños de otro de los internacionales, los pobres terminaron comprando una clase de queso danés raro y super fuerte pensando que era pastel de queso.
Ejemplo 2: Para la primer "barbecue" que organizaron en uno de los edificios llevamos carne de puerco en vez de carne de vaca porque no supimos entender la etiqueta (ya luego nos dijeron que ciertas marcas tienen dibujitos, lo cual ciertamente ayuda...comunicación gráfica rules all the way!)
Nuestro primer intento de un platillo fue: sopa de espárragos y pollo. Un éxito, considerando que las instrucciones de la sopa estaban en danés y que Víctor preparó el pollo con lo que Dios le dio a entender (pero tiene un don para preparar todo lo que tiene que ver con aves, carne, pollo, etc. jajaja). Invitamos a Miri, una de las niñas coreanas a cenar esa noche y trajo unos tés d-e-l-i-c-i-o-s-o-s (si alguien está interesado, algún LIN, en importar cosas coreanas a México...POR FAVOR importen esos tés, luego les paso más detalles del producto). Así que..Prueba Superada para nuestra primera cena.
El siguiente domingo fue un poco más estresante pues en nuestra hiper-felicidad-artificial (sabrán a qué me refiero) del sábado por la noche, invitamos a todos los coreanos a cenar al día siguiente. Y...puntualmente acudieron a la cita. Aún nos quedaban sobres para sopa, pero en mi desesperación porque éramos muchos, le puse una cantidad obscena de agua, lo cual resultó en una mezcla no tan consistente. Víctor les dijo a los coreanos que era leche caliente, algo tradicionalmente mexicano como platillo en sí, y lo peor (o mejor) es que lo creyeron. Sin embargo, eran demasiadas bocas para nuestros de por sí limitados recursos. La solución fue pedir ayuda celestial: pizza a domicilio. ¡Nunca falla! ¿Prueba superada?
El siguiente fin de semana sí que nos lucimos, era cumpleaños de Víctor e invitamos a la no despreciable cantidad de 25 personas. Hicimos guacamole (ok, sé que no es tan grande el reto, pero permítanme estar orgullosa! jeje), frijoles (los cuales tuvimos que colar primero porque tenían una sustancia tomatosa que Víctor insistió que era perversa y debía ser eliminada, y luego machacarlos), guisado de carne con chile y cebolla y otro guisado igual pero con pollo. Lo que hicimos fue hacer mil quesadillas con tortillas de harina y ya cada quien se preparaba su taco (que en realidad era montado, pero ya era demasiada explicación nueva para los pobres internacionales jajaja). ¡Y...salió super bien! (eso, o la gente nos mintió cuando decían que estaba super rico, jejeje, no se crean, sí quedó muy bien)
Pero, lo que más orgullo me ha dado (no sólo de mi persona, si no también de mi compañero de cocina jaja) fue este último sábado que hicimos lasagna y papas con queso, jamón, mantequilla y crema. La lasagna en teoría no debería haber sido complicada, but again, las instrucciones venían en danés, por lo que si no hubiera llegado providencialmente una de las compañeras de cocina de Víctor, hubiéramos hecho un completo desastre (cocinando primero la pasta en agua y no metiéndolo al horno jamás, bno eso hubiera hecho yo! jajaja no se ría de mí, apreciable-lector-conocedor-de-recetas-italianas). Pero, gracias a Dios, la niña que llegó super buena onda, nos explicó paso a paso, ahora sí que literal con peras y manzanas cómo debía ser la lasagna. El crédito de las papas va completamente para Víctor. Y lo mejor fue que hicimos un chorrooo de comida (osea sí que rindió, tanto que a eso de las 5:00 am del sábado, cenamos-desayunamos leftover lasagna con Miri).
Pero considero que ha sido demasiado para los pobres ojos de quien lea esto, por lo que pondré punto final. Mi conclusión es que...como tenía mi amiga Ale de nick hace poco "a nadar se aprende nadando y a servir, sirviendo", sólo que yo agregaría la parte de "a cocinar se aprende cocinando" (duh para mí jejeje, quitándole el sentido filosófico a la frase inspiracional de Ale).
Pero en fin, creo que por esta noche sólo usaré el micro-ondas =)
Hoy enseñé a pedir deseos
Hace 10 años
WOOOO que rico se escucha todo tere, ya me dio hambre jajaja. Espero que sigas experimentando en la cosina con resultados tan felices siempre jajaja
ResponderEliminarLeche caliente... jaja ya ni la riegan Tere jaja, pero es otra prueba del respeto que le debemos de otorgar a las personas que nos invitan a comer (eso, y la ignorancia que tenemos de la cocina de otras culturas jaja).
ResponderEliminartereeeee wow!! me encantan tus relatos :) me emociona saber cosas tan chistosas !!
ResponderEliminarespero nos sigas llenando de relatos fantásticos ! C:
un besoooo
eLo*